Por: Excélsior
Washington, Estados Unidos; 8 de febrero.- En un escenario de máxima tensión internacional, Irán y Estados Unidos han retomado los contactos directos para evitar una escalada bélica definitiva. El canciller iraní, Abás Araqchi, confirmó que su delegación sostuvo un encuentro en Mascate con representantes clave del presidente Donald Trump, incluidos Steve Witkoff y Jared Kushner, marcando el primer acercamiento tras los bombardeos estadounidenses a instalaciones nucleares el pasado junio.
Un acuerdo “tranquilizador” frente a líneas rojas inamovibles
Araqchi calificó el encuentro como un “buen arranque”, destacando un gesto simbólico inusual: el intercambio de un apretón de manos con la delegación norteamericana. No obstante, el diplomático fue tajante al señalar que el enriquecimiento de uranio es un “derecho inalienable” que no cesará, aunque están dispuestos a buscar un marco que genere confianza mutua.
Por su parte, el presidente Donald Trump se mostró optimista desde Washington, asegurando que Irán “quiere llegar a un acuerdo con muchas ganas” y anunció una segunda ronda de negociaciones para el inicio de la próxima semana.
La estrategia de “Presión Máxima” de Trump
Pese al diálogo, la Casa Blanca no ha relajado su postura agresiva. Simultáneamente a las pláticas, Trump activó nuevas herramientas de coacción:
– Sanciones petroleras: El Departamento de Estado penalizó a 15 entidades y 14 buques vinculados al comercio ilícito de crudo iraní.
– Guerra arancelaria: Entró en vigor una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a cualquier país que mantenga relaciones comerciales, directas o indirectas, con Teherán.
– Presencia militar: Washington mantiene un portaviones y una decena de buques de guerra en aguas de Oriente Medio como advertencia de una “confrontación inminente”.
Amenazas de represalia y puntos de fricción
El camino hacia la paz enfrenta obstáculos que parecen insuperables. Irán ha limitado la agenda exclusivamente al programa nuclear, rechazando de tajo discutir su programa de misiles balísticos o su apoyo a grupos regionales, temas que EU considera prioritarios.
Ante la posibilidad de un ataque militar, Araqchi lanzó una advertencia directa: cualquier agresión en territorio iraní será respondida con ataques a las bases estadounidenses en la región. Este riesgo de conflicto regional fue lo que detuvo a Trump de ejecutar un bombardeo masivo en enero, tras la mediación de aliados como Arabia Saudita y Catar.
Antecedentes críticos
El diálogo ocurre bajo la sombra de la guerra de 12 días desatada por Israel contra la república islámica y los posteriores ataques de EU el 22 de junio. Aunque Trump afirma haber “aniquilado” las capacidades nucleares de Teherán, la disposición de Irán a negociar el enriquecimiento de uranio sugiere que el programa atómico sigue siendo su principal moneda de cambio.